Reflexión Post-Semana Santa 2017 #2

Reflexión Post-Semana Santa 2017 #2

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El Viernes de Dolores empezó echando huevos, haciendo algo que nunca hice… dar un pregón. Y mira que era en el Bar Rosita de mi hermano Joaqui, donde no sé por qué, casi todo el mundo lloró. O fue una M de pregón, o algo pellizcó el corazón. Después, la actuación con el grupo de Cámara durante el Vía Crucis de NPJ Cautivo en su Soledad fue tranquila. El recorrido es corto y conocido. Entre el rezo de las estaciones tampoco hay mucho tiempo para tocar y el repertorio está más que consolidado. Ah! Y lo más importante. el Señor arrasa con todo el protagonismo que ese día pueda existir en el barrio. Porque ese Cautivo… es mucho Cautivo. Así que casi ni me enteré de nada cuando ya estaba camino de Heliópolis para ver La Misión.

El Domingo de Ramos el ambiente hacia Cortegana me gustaba. Cuando la gente llega puntual a los sitios es buena señal. Hay ganas. Y ese día, una vez más, llegué de los últimos, pero esta vez no por llegar tarde, sino porque el resto llegó antes. Repito… había ganas.

Cuando llegamos al pueblo, nuestro amigo Raúl nos recibe nervioso ya con su ropa de costalero bajo el brazo. Es la hora de rezar, y todos escuchan lo que ya saben. pero lo que allí se dijo… para los que estaban se queda. Aunque una cosa estaba clara, “se jugaba casa”. Y Raúl lo corroboró. la banda iba fuerte y segura. Llevábamos “papelito de marras” de estos que te marca cada marcha en cada sitio, así que lo teníamos fácil. Sonaron 2 pasacalles, 2 himnos y 32 marchas en poco más de 3 h y media. Destaco la chicotá con ‘Puente de San Bernardo’, quizás el momento más mágico de la tarde-noche.

El Lunes Santo amaneció como debe amanecer un día de Semana Santa en Sevilla, con mucho el Sol. Y todos al Tiro a andar con el corazón. Eran las 11:50 h. cuando se escucha mi clásico “¡nos acercamos un momento por favor!”, y de nuevo rezamos. Ese día dimos gracias por el Lunes Santo que íbamos a vivir junto a Santa Genoveva después de que el año anterior la Hermandad tuviera que volverse al llegar al Parque por la maldita lluvia. a las 12:01 h., pasa por delante nuestra la banda que tiene el privilegio de ir tras el Cautivo de Sevilla. Y tras ellos, nosotros camino a la Parroquia a los sones de ‘Virgen del Juncal’. Y fue abrirse las puertas a eso de las 12:24 h., para que tras pocos compases de tambor, sonase nuestra marcha ‘Por un mundo mejor’.

La jornada fue rodada. Sufrimos algunas bajas debido al calor. Desmayos, golpes de calor. Pero nada que una en una Estación de Penitencia no se pueda soportar. Y fue en esa llegada al barrio de vuelta, cuando empecé a notar algo de lo que os hablaré en el último de los cuatro episodios de esta reflexión. Pero La banda parecía que acababa de salir. La potencia, el riesgo de las marchas, la seguridad, el temple, las tablas… todo es poco para referirme unos músicos de los que me siento privilegiado por compartir fila.

Continuará…

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